sábado, 7 de abril de 2012
México, ¿Estado laico?
En estos días se debate mucho acerca de la visita papal junto con la reciente aprobación de la reforma al artículo 24 Constitucional que algunos dicen ha sido hecha “a modo” de la iglesia católica. Muchas de estas afirmaciones han sido hechas sin conocimiento de causa más para generar especulaciones que para aportar propuestas o soluciones.
¿Qué es lo que la reforma plantea? Antes que nada, cabe señalar que aún no es una reforma constitucional, se trata de una minuta aprobada por la Cámara de Diputados y que para ser una realidad debe ser aprobada por el Senado y más tarde por más de la mitad de los Estados de la República. La reforma en sí misma contiene aspectos que son muy positivos como lo es la libertad de convicciones éticas, de conciencia y de religión. Este aspecto es muy importante y poco se ha hablado del mismo: la libertad de conciencia. Con esta libertad se permitiría disentir de aquellas convicciones morales o religiosas frente a las que uno puede no está de acuerdo y, dentro del respeto a los derechos de los demás. La libertad de conciencia permitiría, por ejemplo, no hacer el servicio militar a alguien para quién la paz es un valor absoluto y por tanto, está en desacuerdo a prepararse en el uso de las armas o bien, a aquellos médicos para los que un aborto es contrario a sus valores morales. Como se aprecia, es una libertad muy importante que se funda en las concepciones morales de cada persona.
Además, la reforma en comento señala el derecho tanto a tener como a no tener religión al señalarse que el Congreso no podrá dictar leyes que establezcan o prohíban religión alguna. Lo controvertido, en todo caso, de la reforma es que habilita la celebración de actos religiosos tanto en público como en privado (sujetándose a una ley reglamentaria) y esto es algo que ya existía al menos en los hechos, pero no jurídicamente dado que esto se encontraba prohibido.
Las celebraciones públicas de actos religiosos se encuentran prohibidas actualmente en nuestro país ante el supuesto “laicismo” del Estado pero los hechos contrastan con esta prohibición legal y además, nos dan cuenta de que nuestro Estado, aunque jurídicamente es laico, se inclina por la religión mayoritaria de la población y esto resulta a todas luces injusto para las demás religiones profesada en nuestro país.
Tan sólo apreciemos la gran importancia que se le da al Cardenal de México en sus declaraciones y que son transmitidas por todos los medios de comunicación y su amplio espectro de influencia entre la población. Por si fuera poco, las festividades de la religión católica también se convierten en días de asueto nacionales como la Semana Santa, el 12 de diciembre y el 24 de diciembre. Estas son fechas de la mayor importancia para los católicos y que el Estado ha hecho suyas declarándolas días de descanso nacional. No obstante, no ocurre así con las demás festividades de otras religiosas como el mes del Ramadán de la religión musulmana o el “Shabbath” que es el día de descanso judío.
Por si fuera poco, hemos presenciado con descaro como los últimos gobiernos de México han demostrado su desprecio para con las religiones minoritarias y su entrega hacía el catolicismo, basta apreciar el evento tan recordado donde el ex presidente Vicente Fox se inclina y besa el anillo del Papa Juan Pablo II.
No se trata de criticar a la religión católica sino de formar un Estado realmente laico en donde la religión no interfiera con los asuntos políticos y en donde el Estado no se incline en la defensa y promoción de una determinada religión. La religión constituye uno de los derechos fundamentales de los individuos y la libertad de creencias ha sido una de las grandes conquistas que a costa de sangre, esfuerzos y sufrimientos ha conseguido la humanidad. No fueron pocos los que dieron su vida por un Estado en donde la religión no constituyera el centro determinante de todas las decisiones, por hombres como Juárez podemos hoy discernir sobre múltiples aspectos entre las religiones y vivir en una sociedad inclusiva donde profesar o no una determinada religión no constituya una característica determinante para catalogar a alguien como mejor o peor.
La religión es la manifestación de una determinada cultura, por tanto, las distintas religiones representan la gran cantidad de manifestaciones culturales existentes. Si algún valor tiene la libertad de creencias, como derecho humano, es el reconocimiento de la infinita cantidad de religiones existentes y el igual valor de las mismas. En la libertad de creencias lo que se protege es precisamente lo diverso y lo que se garantiza es que tanto lo que yo pienso, o en lo que yo creo tenga el mismo valor que lo que piensa o en lo que cree otra persona y esto resulta ser de una importancia fundamental pues nos habla de una concepción multicultural de los derechos humanos en donde todo lo distinto puede tener cabida y sin que una concepción se imponga sobre la otra, garantizando el igual valor de las diferencias de identidades traducidas en la diversidad de las personas y sus culturas.
Por Mario Smith.
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DEMOCRACIA, NO DEMAGOGIA,
ResponderEliminarY LAICIDAD, NO LAICISMO.
No confundir la democracia con la demagogia, la democracia laica (la verdad y el bien del pueblo) tiene como principio irrenunciable "La voz del pueblo es la voz de Dios." (la mayoría con la voz del bien), y la demagogia y el laicismo, tiene como principio, Dios nada, religión nada, cosa que no corresponde al ser natural del laico (del pueblo). El pueblo en si, tiene por naturaleza religión o religiones, al que no responde una ideología antilaica y antirreligiosa, que en determinado momento y lugar pretende manipular o dominar a las mayorías y a las minorías, tanto laicas como religiosas. El totalitarismo aconfesional como el Nazi de Hitler, libertad de dos o tres religiones solamente; el totalitarismo ateo como el de la URSS de Stalin, nada de libertad religiosa, solo libertad a nuestra ideología, y el totalitarismo confesional, como el de Irak de Sadam Huseim, solo libertad a nuestra religión; son los que amenazan a las naciones y a los pueblos, laicos, religiosos, sociales y civiles, en el mundo de hoy. En este caso tales grupos promueven el estalinismo totalitario, solo libertad en los espacios públicos y en las escuelas públicas, a las ideologías aconfesionales y ateas, como reclamar en publico la legalización del aborto violento, de la eutanacia, de las bodas gay, del uso del condón y de anticonceptivos, el decir que Dios no existe, que la religión es un estorbo, Etc.. Pero actualmente, nada de violencias, ni de peleas, ni de mentiras históricas, ni de falsos testimonios, ni de errores, como confundir democracia con demagogia o laicidad con laicismo, que pretenden imponerse; ya no se permiten, por la confirmación de la democracia, del estado laico y de la libertad religiosa tales errores; sino solo razones, humanas, correctas y verdaderas. Tales cosas erroneas, actualmente, no pertenecen, ni forman parte, ni del estado laico, ni de la educación laica, ni de la patria democrática, ni de la libertad religiosa, por lo cual no son razones válidas para la búsqueda de tales valores. Eso de que se le da mas importancia al cardenal católico que a otros ministros de otras religiones, es una mentira, son cosas y cuentos que ya no se deben tomar en cuenta en las opiniones serias, y que de verdad buscan el respeto, la libertad y la paz.
"Amor y paz en Dios a todos.".